¿Alguna vez te has parado a pensar si tienes muchos miedos? ¿Si ante un miedo reaccionas retranyéndote o atacando?

Estamos formados por energía, energía del Universo humanizada, materializada, ondas de energía que vibran a muy distintas frecuencias.

En nuestro cuerpo se pueden localizar 7 centros de energía principales, aunque hay más, pero para lo que os quiero comentar, con estos 7 centros de energía tenemos material para autoconocernos extensamente.

El primer centro de energía, lo que en la cultura oriental se denomina chakra, se encuentra situado en nuestra zona del sacro y se abre hacia abajo, en el perineo.

Es el chakra raíz y se nutre absorbiendo la energía de la tierra a través del perineo.

Si has hecho yoga, sabrás que en este centro energético se encuentra la kundalini, la serpiente enrollada que al despertar se va elevando a través de nuestra columna vertebral, activando el resto de centros de energía, dándonos la posibilidad de desarrollar capacidades internas alojadas en nuestro interior y esperando ser descubiertas.

¿Y por qué te cuento esto?

Va estrechamente ligado al miedo, por eso te lo cuento. Este centro de energía o chakra raíz, es donde se encuentra nuestra capacidad de confianza básica.

La confianza básica es la confianza, la seguridad interior, la convicción interna de que formamos parte del Universo, de que somos parte de Él, que en nuestro interior albergamos millones de años de evolución, que la vida es maravillosa tal como es, misteriosa, desconocida, incierta, y me rindo ante ella, y confío, confío profundamente y dejo que suceda.

Cuando la energía fluye de la tierra hacia el cielo, libremente, te encuentras sana, feliz, equilibrada, la kundalini recoge la energía de la tierra y viaja a través de tu columna despertando todos tus chakras y llevándote a las más altas cotas de paz y bienestar interno.

Cualquier desequilibrio en tu centro de energía provoca miedo, un miedo visceral, instintivo, miedo a la inseguridad, al descontrol, a lo desconocido, miedo que te decanta hacia la polaridad, que en el caso del chakra raíz se manifiesta en violencia o temor.

¿Te has dado cuenta de cuantas veces reaccionas con agresividad ante cualquier comentario de tu pareja, tus vecinos? ¿Como cualquier comentario te inerva y lo vives como un ataque personal?

También puede que sea todo lo contrario, ante cualquier situación que te pueda parecer de conflicto, te inhibes, te arrinconas temeroso.

¿Qué ocurre? 

Necesitas enraizarte, sentar una buena base para seguir creciendo y evolucionando. No podemos avanzar sin unas buenas raíces que nos sostengan y alimenten, fíjate en un árbol, en sus raíces que se adentran en la tierra para obtener su alimento, para afianzarse y soportar tormentas y huracanes. Así, nosotros, pura naturaleza humanizada, necesitamos de unas buenas raíces para sentirnos sostenidos, para sentir la pertenencia “soy parte de”, para poner mis límites saludables, una base sólida y fuerte que va a permitir que me desarrolle con seguridad y confianza, una base sólida que me va a dar un tronco fuerte y saludable, unas ramas flexibles, un fruto rico y jugoso que compartir.

Hay algunas razones que nos hacen crecer sin esta confianza básica en la vida, entre las más importantes se encuentran las experiencias tempranas de alimentación, abrigo, aceptación que hayas tenido. Cuando estas experiencias se convierten en falta de carícias, de aceptación, en desprotección, se torna muy complicado crecer confiando, nuestros límites crecen o decrecen demasiado, nuestro sentido de identidad, de saber lo que quiero o lo que no quiero, saber decir no, nuestro crecimiento emocional se va tornando cada día más difícil, más esquivo, más confuso.  

La práctica regular de la danza primal, es un profundo método de sanación interna, que posibilita la conexión con tus memorias más recónditas, que te permite ir más allá de ti mismo para recordar quien eres, de dónde vienes, sanando y equilibrando, atravesar tus sombras para descubrir tu Luz

Otras acciones que puedes empezar a practicar y que te van a ayudar muy especialmente con este chakra son:

  • Caminar descalza por la arena o por la montaña unos 10 minutos.
  • Correr
  • Bailar
  • Practicar Chi Kung o Tai chi
  • Trabajar con la tierra, hundiendo tus manos en ella, sintiéndola con fuerza ese contacto. 

Practica un mínimo de tres veces por semana y cuéntame que tal te ha ido

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