Uno de los beneficios de la Danza Primal es la conciencia que tomamos con respecto a nuestro cuerpo físico.

La aceptación de ser quien soy y de que soy perfecta tal como soy, integrar en mi, que mi cuerpo es el guardian de mi Alma, mi más preciado tesoro, aquello que me conecta con el Todo y me hace sentir que no estoy sola, me genera sin darme cuenta un cuidado hacia él.

Empiezo por comer de manera más sana y equilibrada, deja de tener sentido el exceso de grasas, bebidas edulcoradas, en realidad ya no tengo esa necesidad.

En cambio, todos mis sentidos se sumerjen en los colores de la fruta, de las verduras frescas, Imagino sus sabores, sus texturas, crudas o al vapor, añadiendo aliños antes totalmente ajenos a mi.

Un buen caldo reparador después de un dia de intenso movimiento me conduce a un sueño profundo y descansado.

Un desayuno de frutas frescas, jugos naturales, queso fresco, pan de espelta, de centeno, de kamut que mastico lentamente, dejando que me vaya despertando, energetizando, me hace empezar el día con una visión clara, relajada y feliz.

Es mucho más fácil afrontar situaciones de estrés, quizás en el trabajo, quizás con alguien de la familia si me siento bien, con energia, relajada. El estómago es pura combustión. En él se encuentra el centro energético de las emociones, una comida sana y equilibrada me ayuda a encontrar el equilibrio en mis emociones. Todo en mi vida va tomando un orden y un sentido. También alimentario.

Y claró es, mi cuerpo cambia, se transforma, mi peso se regulariza.

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